Corridas de toros  “sin sangre” o “incruentas” ¿Reforma de la tortura o un paso hacia la abolición?

Nos compete hablar sobre este tema porque podría pasar en el Perú y es que a propósito de lo que ha sucedido en Islas Baleares, España, debemos reflexionar sobre lo que significan las llamadas corridas de toros “sin sangre o incruentas” y que esa forma de intentar prohibir las corridas de toros cruentas, aunque respetable desde el punto de vista “práctico”, no es tan conveniente como parece.

Hace poco el Parlamento balear ha reformado la tauromaquia a través de una ley de protección animal llamada “Toros a la balear”. Esta ley dicta que los toros usados en las corridas no podrán ser heridos ni asesinados. Tampoco se podrá usar caballos, ni banderillas, ni picas; de los 6 toros usados en cada corrida solo permitirán 3; los toros tendrán que descansar 48 horas antes de ser toreados y está prohibida la entrada a menores de 18 años, así como la venta de licor.  Esta ley también prohíbe circos con animales silvestres y el llamado “tiro al pichón”, práctica cruel donde las palomas son criadas en jaulas toda su vida para luego soltarlas y dispararles en el acto. (La mayoría muere o es herida siempre y no sobrevivirá libre).

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Hasta ahí pareciera todo bien. Sin embargo, hay cosas que a pesar de parecer buenas no encajan del todo con la idea de la abolición que debería ser el objetivo de esta lucha que mantenemos los antitaurinos contra la mafia taurina, la que es tan desigual pues ella está enquistada en todos los órganos gubernamentales de los países donde aún existen las corridas de toros y siempre tiene “la sartén por el mango”.

Entendemos que por ser “patrimonio cultural” las corridas de toros están blindadas y protegidas en España y por ese motivo no se podrían abolir como tales, entonces los políticos optaron por crear una ley que regule la tauromaquia; sin embargo, esa ley de protección animal no puede considerarse una victoria ni tampoco un paso hacia la abolición en lo que respecta a las corridas de toros. Creemos que esto podría tener detrás algún engaño de la mafia asidua a la tortura de animales. Sabemos el “tejemaneje” de esa mafia: creación de leyes u ordenanzas protectoras de animales que conllevan dentro la perpetuación de la tauromaquia en ellas.

En el Perú sucedió con la nueva ley de protección animal la que fue usada para blindar las corridas de toros nuevamente. Es decir, “protección de unos a cambio de torturar a otros”. Y es que pactar con políticos es como pactar con el diablo (por dar un ejemplo). No esperemos nada bueno de ellos. Como mencionamos antes, la mafia taurina tiene mucho poder y se encuentra infiltrado dentro, incluso, de los movimientos animalistas y convencerá de que algo es bueno para proteger como sea  su diversión y a su negocio. Pasó también en Ecuador (2011). En ese país hubo un referéndum con una pregunta que los políticos (mafia taurina incluída) acomodaron a su conveniencia. Finalmente, lo que lograron fue que el toro no fuera asesinado en público.

Enumeramos aquí algunos puntos que consideramos importantes subrayar ya que si ha comenzado en Islas Baleares podría expandirse con la bandera de la idea de la futura “abolición” entre el movimiento antitaurino mundial.

1.- Una ley u ordenanza que perpetúa las corridas de toros solo cambiando lo que sucede en ellas nunca podría ser un paso hacia la abolición o ilegalidad ya que como “corridas de toros”  se hace apología a las mismas. El “chip” de que las corridas de toros son arte, cultura, belleza, que el torero es un “héroe valiente” y toda esa sarta de justificaciones inventadas por la mafia taurina tiene que ser sacada de raíz de la mente de las personas pues así no habrá ninguna justificación para seguir blindándolas.

2.- Es nuestro Derecho pedir la ilegalidad de lo que es legal, de los espectáculos donde haya tortura y muerte de animales, así existan mil blindajes y leyes que protejan esas salvajadas. Toda ley puede derogarse y modificarse.

3.- En las corridas de toros hay tortura, maltrato y muerte de animales. Si no existe eso, entonces no son corridas de toros. Si no son corridas de toros la tauromafia no las quiere porque ese tipo de maltrato tiene en sí todo un montaje de cosas que a la mafia las hacen atractivas. Por otro lado, si se les deja la puerta entreabierta se volverán a meter. Mejor cerrarles la puerta y con llave, si se puede, para que no puedan volver a entrar. Esta parece ser una lucha constante.

4.- Promover y aceptar una ley u ordenanza que vuelve las corridas de toros incruentas o sin sangre tiene una contraparte peligrosa y es que puede suceder como sucede en Estados Unidos. En ese país las corridas de toros son legales, pero está prohibido torturar y matar a los toros, sin embargo la mafia taurina lo sigue haciendo. En países como el Perú donde las leyes se infringen tan alegremente, ¿cómo se podría controlar que la tortura y la crueldad de animales no se dé en las plazas de toros? Es igual que con la prohibición de menores de edad a estos espectáculos. ¿Quién supervisaría constantemente que la ley no sea infringida y no entren menores de edad? Más fácil sería que las plazas de tortura no se utilicen para realizar corridas de toros ni cruentas ni incruentas, (las incruentas también incluyen mucho maltrato solo que no es evidente). Que los municipios estén prohibidos de otorgar permiso a este tipo de espectáculos. Eso sería más fácil de controlar.

Sobre este tema hay muchas cosas que se deben analizar. De hecho las personas que piensan que las corridas de toros sin tortura o muerte son lo ideal para que todos terminen contentos, haya un “balance” y se logre el bienestar de los animales, tienen la mejor de las intenciones, pero a la larga y con la experiencia que hay y los hechos que han sucedido sobre esto, nos preguntamos si realmente sería un buen camino a seguir y si  la ley se cumpliría a carta cabal y en todos sus puntos.


A tener en cuenta este blindaje:  La ley aprobada en Baleares ha sido usada para blindar una tradición que también usa a los toros para diversión y que es el “correbous” donde el toro es liberado de un cajón para recorrer, un trecho de la ciudad hasta la plaza principal y todo esto entre el tumulto de personas estúpidas que corren tras él “guiándolo”. Muchas veces jalándolo de una soga y molestándolo. Luego el toro regresa al cajón y es llevado al matadero. En otras palabras, no solo es usado para consumo, sino también para diversión. Ver noticia AQUÍ.


 


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Autor: Maria Jiménez

Autor: Maria Jiménez

Simplemente una hoja de árbol.

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