Publicado :abr/7

INFÓRMATE:
1) Cuando te encuentres un animal en la calle antes de dejarlo en algún albergue agota todas las posibilidades de tenerlo en tu casa, en la de algún familiar o amigo de confianza o veterinaria que conozcas que brinde buenos hospedajes. Tómale fotos, escribe su historia y tus números telefónicos para que te contacten los posibles adoptantes y mándalo todo a las agrupaciones o asociaciones de protección animal que conozcas para que lo difundan, así como a tus contactos. Si puedes poner un aviso en el periódico sería de mucha ayuda. Luego debes hacer el seguimiento correspondiente al adoptado. Si no tienes medios económicos o no puedes albergar al animal comunícate con alguna protectora y haz lo que te aconsejen, pero no lo dejes en la calle ya que un perro o gato abandonado, sobre todo cachorro, está expuesto a muchos peligros en las calles y no está bien exponerlos a sufrimientos, riesgos y maltratos. Nunca un perro o un gato sobrevivirá bien y feliz en la calle; su vida será triste y desolada; él estará a la espera de algún dueño que tal vez nunca llegue ya que casi nadie quiere un animal abandonado, sucio o desnutrido.
2) Si el animal encontrado estuviese enfermo, atropellado o en mal estado llévalo a una veterinaria rápidamente para que lo revisen, curen o eutanisen según sea el caso. Mientras avisa a alguna agrupación o asociación de protección a los animales para que te ayuden con los gastos si en caso tú no puedes cubrir todo. Si no tienes medios para llevarlo a alguna veterinaria avisa a las protectoras para te digan dónde llevarlo ya que no hay voluntarios ni movilidad disponible para el cien por ciento de casos que se presentan. Siempre deja tu número telefónico de contacto.
3) Si llevas un animal a una asociación de protección tienes que aceptar que desde el momento que lo dejas él pasa a estar bajo la tutela de la protectora y ahí procederán a albergarlo, curarlo, rehabilitarlo o eutanisarlo si así lo creen conveniente para el bienestar del mismo ya que por experiencia saben qué es lo mejor para él. Cuando lo dejas lo haces por tu propia voluntad y no obligado por nadie, al hacerlo pierdes todos los derechos y deberes sobre él. Si no estás de acuerdo con esto te aconsejamos no llevar al animal a una protectora eutanásica; pero sí te pedimos e insistimos que no lo dejes en la calle porque todo lo que le suceda a él desde que lo encontraste es responsabilidad tuya.
4) Las protectoras con criterio y conocimiento de la situación tan grave, que es la sobrepoblación de animales abandonados, realizan eutanasias y lo hacen por el bienestar de los animales que le son encomendados; las que no lo hacen y tienen albergues se encuentran repletas de animales, hacinados y con una pésima calidad de vida puesto que es imposible albergar bien a tantos con tan pocos recursos. Existen personas que se aprovechan de los animales que hacinan para dar la imagen de bondadosos y compasivos y así poder pedir donaciones y vivir de ellos.
5) Nos parece totalmente incorrecto y desatinado el proceder de algunas personas que tratan de tergiversar el trabajo de las agrupaciones y asociaciones eutanásicas, criticando el trabajo que realizan para el bienestar de los animales previniendo futuros maltratos y crueldades hacia ellos. Lo único que consiguen es perjudicar a los animales y crear desconcierto entre la gente que no sabe qué hacer cuándo se encuentra un animal porque tampoco le dan soluciones claras ni definitivas; inventando leyendas urbanas para que la gente crea que los animales son llevados a zoológicos o a fábricas de embutidos. Esas personas deberían preocuparse por resolver verdaderos casos de crueldad, recoger animales, hacer esterilizaciones gratuitas, fiscalizar el antirrábico e informar sobre seudo albergues donde no eutanisan animales pero sí mueren de enfermedades, desnutrición o canibalismo; entre otras cosas.
6) Los miembros de las agrupaciones y asociaciones firmantes mantienen un trabajo silencioso y constante; sin ningún ánimo de figurar, ni liderar nada ni a nadie. Solo desean el bienestar para todos los animales. NO PERCIBEN remuneración, incentivos, alicientes, viáticos ni compensaciones por su trabajo ni por parte del Estado ni por alguna persona jurídica ni natural; todos los fondos que tienen son recaudados en su mayoría de la venta de artículos y mercadería propiedad de ellas mismas, de poquísimas donaciones explícitamente hechas PARA LOS ANIMALES, o del pago de la mensualidad de socios que es usado para mantener a los animales que se albergan, recojos, asistencia, esterilizaciones, tratamientos, etc. Por lo tanto no tienen la obligación de informar o pedir permiso a nadie sobre cómo actuarán con cada animal que reciben porque no tienen ningún vínculo laboral o moral con las personas ajenas a la asociación o a la agrupación. Nadie que no haya hecho algo para sacar de las calles y del sufrimiento a un animal tiene autoridad moral para controlar, criticar y averiguar qué pasó con el perro o gato que dejó y mucho menos saber quien lo adoptó.
7) Hemos querido mostrar un collage de fotos de animales abandonados y rescatados para ilustrar a la población sobre qué sucede con los perros y gatos en las calles o con dueños crueles. El estar abandonados y/o maltratados tanto tiempo, sin que nadie les dé ninguna atención y solo hayan recibido indiferencia, causó que se enfermaran gravemente y por ello tuvieron que ser eutanisados. La protectora que realiza eutanasias en animales así no es la culpable sino las personas que los abandonaron, reprodujeron, explotaron o no los recogieron a tiempo. Darles descanso fue lo único que se pudo hacer por ellos. Al menos no murieron solos en la calle y recibieron cariño y humanidad en sus últimas horas.
8) Para terminar deseamos mencionar que existen algunas personas que piensan que NO VALE LA PENA DEDICARSE A HACER RESCATES, RECOJOS DE ANIMALES Y EUTANASIAS y creen que ello no soluciona el problema de sobre población y abandono. Nos preguntamos: ¿Acaso el salvar del sufrimiento a un animal no vale la pena? ¿El que no podamos salvar a todos los animales del Perú significa que debemos hacernos los ciegos para no ver su sufrimiento y no salvar a ninguno? Para nosotros el rescate y bienestar aunque sea de un solo animal SÍ IMPORTA. La manera de pensar de esas personas denota falta de amor y compromiso verdadero para con los animales y es la posición más cómoda de un seudo animalista. Estamos de acuerdo con que la educación, las leyes y las esterilizaciones (masivas) solucionarían el problema de los animales pero ¿cómo afrontamos el problema de los que ya tuvieron la mala suerte de nacer en la calle o de haber sido abandonados? ¿Los dejamos a su suerte? Nosotros no haremos eso y seguiremos haciendo nuestro trabajo, aunque sea para rescatar y evitar el sufrimiento a uno solo.
Publicado :mar/29

Significado de la palabra Eutanasia: Muerte tranquila sin padecimiento, muerte en estado de gracia.
Siempre que se escucha esa palabra la gente suele asustarse, asombrarse, incomodarse, indignarse; otros no la comprenden y quieren saber qué significa; muchos no la aceptan o sólo la comprenden como una salida a un sufrimiento extremo. Otros la han aceptado como un hecho irremediable; porque la eutanasia es un mal necesario, y hablo de aquella eutanasia que se realiza en animales, ya que aquí no tratamos sobre seudo humanos, sino de seres más sensibles y dignos de mucho más respeto que nosotros, la lacra “humana”.
Me he dado cuenta que la eutanasia también se ha convertido en la línea que separa en dos grupos a los que amamos a los Animales y esto se ha vuelto verdaderamente un problema porque se desperdician energías en discutir y convencer, mientras el problema en sí, el sufrimiento animal, sigue latente.
A casi toda las personas que se les habla de la eutanasia, sobre todo en Animales sanos, llenos de vida, se asombran ante el hecho de matar a un animal que no está enfermo. Luego no saben qué decir y por último opinan que se tiene que aplicar sólo en casos en que esté sufriendo mucho y no hay otra salida. Esto sería lo ideal, en verdad. Sin embargo, ellos ignoran o no desean entender la realidad del gran problema social que es la sobre población de animales domésticos. Menciono sólo a éstos, pero en verdad se tiene que aplicar muchas veces también en animales silvestres ya que muchos están condenados a vivir enjaulados de por vida, siendo objeto de miradas curiosas, como si fueran “bichos raros”, víctimas del tráfico y de la gente sin escrúpulos y sobre todo de la gente que no entiende que no son mascotas, sino animales que se valen por sí solos para vivir en su hábitat. Centros de rehabilitación de animales silvestres en el Perú prácticamente no existen y hay animales que tienen tantos traumas físicos y psicológicos que su rehabilitación es imposible. Entonces, ¿para qué condenarlos a una vida indigna y miserable tras unas deprimentes rejas?
Para aceptar la eutanasia definitivamente se tiene que saber qué nos lleva a realizarla y preguntarse si el animal de seguir vivo va a estar seguro, sin peligro ni riesgos de ser maltratado, enfermarse, etc. En todos los animales abandonados la respuesta es NO. Un animal en la calle está expuesto a sufrir maltrato, enfermarse, ser atropellado; es como un niño en la calle. Para mí la eutanasia en sí no es la que afecta tanto a los que estamos a favor de ella, sino son dos cosas que indignan y rompen el corazón.
La primera es haber llegado a este punto, el de matar un animal que merece vivir mucho más que tantos seudo humanos que van por ahí violando, asesinando, torturando y sabe Dios cuántas cosas más, sólo porque la gente es totalmente indiferente al problema de la sobre población y, lo que es peor, colabora con él al no esterilizar a su animales. Y la segunda, el animal eutanisado no tiene a nadie que lo quiera en este mundo, está solo. Su soledad es lo que personalmente me afecta más.
Eutanisar a un animal es difícil, se siente impotencia al no encontrar otra salida, pero mientras no se solucione totalmente el problema de la sobre población tendremos que seguir eutanisando porque de no hacerlo estaríamos matando también, pero lentamente.
Phylilis Wright, una estadounidense amante de los animales y quien mantuvo un albergue, dice: “Una vez dormido el animal, no continúo preocupándome por él, pero sí me aflijen demasiado esos animales que tiene que pasar sus vidas encerrados en jaulas, encadenados o abandonados, sin afecto, sin compañía, porque este sentido del compañerismo es lo más importante para ellos. Estar muerto no es una crueldad, estar vivo a medias, sí lo es”.
Por María Eguiluz , AntitaurinA
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